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Sabes qué es el Storytelling.

Seguro que alguna vez te ha pasado el quedarte enganchado con una historia. Puede que fuera una historia que alguien te contó, un libro que has leído o alguna película. Y lo que hay en común es que detrás está el arte de contar historias, y es aquí donde entra en juego el Storytelling. Es hora de contar historias adaptándonos al siglo XXI

Se trata de narraciones que han hecho que recuerdes a la perfección esa historia y cómo te sentiste. Y es que nuestro cerebro está preparado para recibir historias. Es una de las mejores maneras que tenemos de conectar los unos con los otros. Contar historias no es algo novedoso, siempre hemos contado historias, pero no todo el mundo sabe contarlas.

¿Sabes contar buenas historias?

A través de las historias nuestro cerebro, y concretamente gracias en gran parte a las neuronas espejo es capaz de empatizar, haciendo que se segreguen hormonas y neurotransmisores, como oxitocina (su liberación en nuestro cerebro es la señal clave para que el acercamiento hacia otra persona se produzca) o dopamina (relacionada con la expresión de emociones y ayuda a nuestra memoria), además de activar nuestro córtex sensorial.

Si la historia está bien contada nos hará sentirnos parte de ella.

Contar historias, narrarlas, el storytelling, puede hacer que generemos experiencias y emociones. Este modo de actuar ha tenido en la era de la información actual y en plena evolución como estamos del mundo del marketing digital y la innovación grandes efectos, sobre todo, en lo referente a cómo las distintas empresas intentan relacionarse con sus consumidores.

Las buenas historias anteriormente y por supuesto aún ahora, han sido el mejor recurso para escritores, directores de cine,… La película «Memorias de África» sin ir más lejos, es una de las películas que más uso hace de este recurso en primer lugar, la película en sí, se inicia como una historia, un recuerdo, y posteriormente a lo largo de la propia película la protagonista será una buena contadora de historias a la que sus invitados pedirán que se las cuente.

«Las mejores historias no son las que generan emociones positivas, sino las que generan cambios emocionales» Sarah Walker

Las historia han formado parte de nuestra historia (nunca mejor dicho), nos han ayudado a mantenernos vivos, a sobrevivir, a evolucionar. Durante siglos las grandes lecciones y mensajes que la humanidad debía recordar y tener presente han sido contadas en forma de historias, metáforas, cuentos, …Durante siglos han sido nuestra guía vital, aquello que nos ha permitido que nos lleguen grandes historias, el modo en el que los tabúes, costumbres, conocimientos y leyendas pasaban de generación en generación. Era nuestra mayor herramienta para la transmisión de información.

Por todo esto cuando una marca cuenta una historia, la respuesta del cerebro es muy diferente a si sólo enumeramos las virtudes y características de nuestro producto, sencillamente porque a través de la historia el mensaje es mucho más emocional y por tanto contacta de modo más directo con nuestro cerebro más primitivo, además de conseguir que la impronta que nos deje sea mayor.

Una buena manera de crear un buen storytelling es crear historias con las que otros usuarios puedan sentirse identificados, historias simples, nada complicadas, que puedan recordarse y que puedan evocar en cualquiera un recuerdo, puesto que el cerebro tenderá a buscar en sus archivos registros semejantes a lo que escucha y que haya vivido anteriormente, es decir buscará entre nuestros recuerdos momentos similares, haciendo que el elemento emocional sea mayor. En cambio si la historia es demasiado enrevesada será más difícil que el consumidor pueda identificarse o empatizar con una situación que le resulte poco verosímil. Cuando una narración, una historia nos hace sentirnos partícipes de la misma, cuando es capaz de enlazar con nuestras sensaciones más arraigadas, entonces estamos ante la clave de todo, entonces hemos conseguido hacer un buen Storytelling.

«Capturará los corazones de la gente, atrayendo primero sus cerebros»  Paul J. Zak

Con una buena historia las marcas tiene más a su favor, puesto que las emociones tendrá una gran influencia tanto a nivel consciente como inconsciente sobre la decisión de compra, haciendo que características, precios, y demás queden en un segundo plano.

Sobre todo queremos emocionarnos, queremos sentir que formamos parte de algún modo de lo que está pasando o de lo que nos están contando.

El storytelling por tanto se lleva muy bien y consigue un buen tándem con el marketing emocional, aunque este último no implique necesariamente contar historias.

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